El mundo fascinante de la Lectura
martes, 5 de abril de 2016
sábado, 25 de octubre de 2014
Claves para desarrollar la literacidad en el aula según el marco de PISA
Tomado de Colgado de la Lectura en http://www.colgadodelalectura.com/maestros-articulos/claves-para-desarrollar-la-literacidad-en-el-aula-segun-el-marco-pisa/
Por. Juan Escalante
“José Miguel, ¿podrías salir a
leer el primer capítulo de El Camino de Sherlock?”, dijo la profesora
Micaela. “Claro, señorita”, respondió el alumno. Pasó al frente y empezó a leer
la novela en voz alta, con la debida entonación y pronunciación correcta. Toda
la clase estaba muy atenta mientras leía. Sin embargo, al finalizar la página
10, la señorita Micaela le dijo que se detuviera y le preguntó: “José Miguel,
¿qué significa la frase Era como pedir la Luna y las estrellas?”.
Como el alumno no pudo explicárselo, la maestra le formuló otra interrogante:
“¿Me podrías decir por qué la mamá estaba tan sorprendida por el comportamiento
de su hijo?”. José Miguel titubeó y le dijo: “Porque el niño se estaba portando
mal”. Al escucharlo, la profesora se dio cuenta de que su alumno no estaba
comprendiendo (y tal vez muchos de la clase tampoco). Por ello, la señorita
Micaela tuvo que volver a leer desde el inicio y explicar las respuestas.
La situación arriba descrita es
frecuente en algunas aulas al empezar las actividades del Plan Lector; lo cual
es preocupante, sobre todo si la maestra considera que eligió el libro y las
preguntas adecuados. Entonces, tratemos de buscar una explicación a este
problema de comprensión y proponer algunas estrategias para superarlo.
De antemano, descartemos la
posibilidad de que José Miguel estuviera distraído, ya que leyó
correctamente (concentración) y mantuvo expectante a la clase (interés). Por
este motivo, podríamos deducir que, si bien es capaz de leer (alfabetización),
tiene problemas de comprensión lectora (falta de literacidad).
Estos dos conceptos son
diferentes: el primero tiene que ver con la capacidad de usar signos de un
código para leer y escribir; en cambio, el segundo consiste en saber leer para
fines específicos. En tal sentido, la literacidadguarda estrecha relación
con la definición de competencia lectora dentro del marco PISA-OCDE: “La
capacidad individual para comprender, utilizar y analizar textos escritos con
el fin de lograr sus objetivos personales, desarrollar sus conocimientos y
posibilidades y participar plenamente en la sociedad”.
Entonces, bajo este enfoque, la
lectura es la herramienta básica para lograr aprendizajes durante la vida. Por
ello, el objetivo fundamental de la prueba internacional PISA es evaluar (desde
el 2000) el desarrollo de laliteracidad en los alumnos de 15 años. Para
tal fin, usa “textos estímulo” que motiven la lectura y formula ítems basados
en tres dimensiones: el formato del texto (continuo y discontinuo); las
competencias cognitivas (acceso y recuperación de información, integración e
interpretación de lo leído, y reflexión y evaluación sobre la forma y el
contenido); y el contexto o situación (uso personal, público,
educativo/formativo y laboral/ocupacional).
Además, el proyecto trabaja con
niveles de competencia lectora (escalonados en grados de dificultad), los
cuales muestran, mediante descripciones, las competencias que deben alcanzar
los alumnos para ubicarlos en un determinado nivel, después de haber rendido la
prueba.
Pero ¿es posible usar este marco
teórico en nuestras clases y, específicamente, en la aplicación del Plan
Lector? Sin duda, mejorar el rendimiento en el proceso de lectura representa un
gran desafío para el maestro, sobre todo si existen cuestionamientos originados
por el bajo rendimiento en dicha prueba. Sin embargo, al igual que la señorita
Micaela, debemos realizar el análisis del contexto educativo en el que
trabajamos y plantear algunas estrategias de solución para alcanzar los
estándares internacionales anhelados.
En este aspecto, el Plan Lector
es un gran aliado, ya que permite que los alumnos mejoren sus niveles deliteracidad,
siempre y cuando tengamos en cuenta algunos aspectos relevantes:
En primer lugar, la pertinencia del
texto que usamos (“texto estímulo”), porque deberá desatar el interés inmediato
de la clase. Por ejemplo, en el caso de la maestra Micaela, la novela escogida, El
camino de Sherlock, es ideal para sus alumnos de segundo de secundaria (12
años, aproximadamente) porque trabaja dos temas cercanos al contexto de los
jóvenes: la investigación de crímenes (el protagonista, Francisco, usa el
método deductivo de Sherlock Holmes para resolver un caso real) y el problema
de aceptación de grupo (para el niño, su brillante inteligencia es un obstáculo
para ser feliz).
En segundo lugar, la maestra toma
en cuenta las tres dimensiones que evalúa PISA: la novela es un texto
continuo (formato), ya que sus oraciones constituyen párrafos que, a su vez,
configuran capítulos que ayudan al lector a reconocer la organización textual.
Además, su lectura tiene como finalidad tanto el entretenimiento de los
educandos (uso privado) como ayudar en el desarrollo de la competencia lectora
(uso educativo).
También, a partir de dicha
narración, la profesora evalúa el progreso cognitivo mediante la formulación de
preguntas: la primera, de inferencias (integración e interpretación de lo
leído), y la segunda, literal (recuperación de información).
Sobre este último aspecto,
consideramos que la maestra debió graduar las preguntas según su dificultad
(proceso cognitivo), es decir, empezar por las preguntas para ubicar
información: datos, personajes, fechas, etc.; en vez de formular ítems de
interpretación, en los que el estudiante debe construir significados y generar
inferencias a partir de distintas partes de la novela.
Finalmente, y como consecuencia
de lo anterior, además de la pertinencia y las tres dimensiones,
debemos ser cuidadosos en la elaboración de ítems. Para tal fin, el
maestro está en la obligación de, previamente, analizar en profundidad el texto
que leerá con sus alumnos a fin de redactarlos “de forma sencilla y clara, con
preguntas directas, breves, elaboradas como afirmaciones y siguiendo el orden
gramatical, esto es, sin caer en anfibología”.
En esta etapa preparatoria es de
gran ayuda la guía de actividades de la novela, que contiene los insumos
necesarios para la formulación de estos ítems. Además, es recomendable trabajar
el texto por partes: una cantidad adecuada de capítulos según la duración de la
sesión. De esta manera, la clase sentirá que va desarrollando de forma
eficiente el proceso de comprensión (literacidad) e incorporará el “sentido de
posibilidad” que ayudará a mantener la motivación y evitar la frustración al no
responder correctamente.
En resumidas cuentas, la literacidad es
la herramienta fundamental para que nuestros estudiantes interactúen con éxito
en la sociedad. Por ello, elaborar materiales para desarrollar la competencia
lectora, según el marco PISA, representa un gran aporte al trabajar el Plan
Lector. No obstante, el logro de este objetivo, en gran medida, depende
del maestro, quien deberá planificar las actividades y preparar los materiales
necesarios para que la lectura en clase sea una experiencia agradable y
enriquecedora.
lunes, 13 de octubre de 2014
Bibliotecas escolares
En la sociedad de la información y el conocimiento se
requiere que las bibliotecas escolares se conviertan en centros de recursos de
lectura, información y aprendizaje, en entornos educativos específicos
integrados en la vida de la institución escolar que apoyan al profesorado en el
ejercicio de sus prácticas de enseñanza y facilitan al alumnado el aprendizaje
de los contenidos curriculares, así como la adquisición de competencias y
hábitos de lectura, en una dinámica abierta a la comunidad educativa.
En una sociedad en la que abundan las desigualdades, las
bibliotecas escolares son un factor de compensación social, al posibilitar el
acceso a los recursos informativos y culturales a quienes carecen de ellos,
procurando así disminuir la brecha digital y social.
Estas bibliotecas deben permitir el acceso a
materiales informativos actualizados, diversos, apropiados, suficientes en
número y calidad, y contemplar todas las áreas del currículo. Son espacios para
la lectura, propiciadores de experiencias gratas de encuentro y convivencia con
los libros y con los recursos culturales en general. Deben apoyar los programas
del centro en su conjunto, especialmente aquellos que vayan enfocados a la
formación en el uso crítico y ético de la información y en la transformación de
ésta en conocimiento.
Con el objetivo de que las bibliotecas se conviertan en
un recurso estratégico que adquiera protagonismo en ámbitos clave como la
selección de recursos y gestión del conocimiento; la articulación de programas
para el desarrollo de las competencias de información y el fomento de la
lectura; la provisión de recursos de información y aprendizaje; el apoyo
curricular; y la innovación y participación social se comparten algunos
espacios de bibliotecas virtuales infantiles:
Recursos lectores
Materiales que podemos emplear en el aula con los alumnos.
Cuentos clásicos
Cuentos clásicos
![]() |
Portal de lectura infantil, cuentos y poemas para niños
Cuentos en Power Point
El principio es fomentar el gusto por la lectura...
Los niños y la lectura
"El niño
no es una botella que hay que llenar,
sino un fuego que es necesario encender."
Montaigne
sino un fuego que es necesario encender."
Montaigne
Es común en
nuestros días oír decir que a los niños no les interesa la lectura. Además
surge la escuela como la única responsable de esta carencia y falta de interés.
Se presentan una serie de sugerencias que la familia podrá poner en práctica
para colaborar con la escuela en esta importante tarea.
¿Qué significa leer?
"Leer es comunicarse con otro (el autor) y soñar, imaginar, entretener,
aprender, conocer... La sola capacitación para leer (habilidad para
decodificar), no crea lectores y como no nacemos lectores, es necesario conocer
estrategias para acercar al libro" (Ester Jacob).
Formar lectores es muy distinto de enseñar a leer. Para ayudar al niño a tener
ganas de leer y mantener el interés por los libros y la lectura, es
imprescindible que padres y maestros estén estimulados. No puede transmitirse
algo que no se siente.
¿Qué lugar ocupa la familia en el desarrollo del niño?
La lectura comienza antes del aprendizaje formal. El niño desde pequeño lee
imágenes, láminas, carteles, propagandas. Además extrae significaciones de
ellas y le sirven para hablar e inventar historias. Esta etapa en el desarrollo
del niño es fundamental. Todo lo que adquiera a través de los miembros de su
familia será benéfico en el momento de aprendizaje de la lectura. La lectura, según
Smith F., se inicia con una entrada gráfica, los ojos recogen las marcas
impresas y las envían al cerebro para que éste lo procese. Ese procesamiento
sólo es posible por los conocimientos y experiencias contenidos en la memoria
del lector. Gracias a ello el cerebro puede tomar decisiones respecto de la
información visual y construir un significado para el texto en cuestión. El
aprovechamiento dependerá de las vivencias y estímulos que posea el niño.
¿Por qué los alumnos no leen?
El niño tiene contacto con los libros y los cuentos desde pequeño. Está ansioso
por aprender a leer para poder decodificar él mismo las historias que sus
familiares le han contado o leído. Hasta el ingreso a la escuela, el niño
persigue a los integrantes de la familia para que le lean o le cuenten
historias. El libro es uno de sus juguetes preferidos. A los seis años ingresa
en la escuela primaria donde después de una ardua tarea aprende finalmente a
leer. Aquí es donde la familia debe prestar su mayor apoyo. La lectura en esta
etapa no resulta placentera para el niño. Es más, le cuesta, se equivoca y no
alcanza a comprender lo que lee. Por eso insistimos en que la familia debe
continuar acompañando al niño con la lectura compartida de los temas que le
interesan, con la narración de cuentos y con el fomento de la expresión oral.
Este será el mejor incentivo para perfeccionar la lectura.
La escuela es la encargada de enseñar a leer con el objetivo de emplear la
lectura para el aprendizaje. Además es el lugar donde se imparten los conocimientos.
Por lo tanto, el niño relaciona la lectura escolar con la obligatoriedad. Es
muy difícil que la obligatoriedad lleve a la adquisición del hábito de la
lectura. Generalmente la imposición genera rechazo. En este momento la lectura
se ha convertido en un fastidio para el niño y cualquier intento de revertir
esta situación resultará en vano. El niño no comprende para qué le servirá en
el futuro saber leer. Le interesa hoy, leer algo interesante, algo que lo
distraiga, que lo haga soñar, imaginar.
El lector se forma y para ello es necesario el trabajo en conjunto de la
familia con la escuela. La familia irá acompañando los logros e incentivando el
placer por la lectura. Una vez adquirido el hábito y la necesidad de contacto
con los libros, el niño alternará sus lecturas entre lo obligatorio y lo
recreativo. Estaremos así en presencia de potenciales lectores que necesitarán
de la lectura diaria para su subsistencia.
"La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable…es una manera de
vivir, y los que de esa manera vivimos queremos inculcarla en el niño y
contagiarla al prójimo, como buenos viciosos… Por ese hábito perdimos trenes,
empleos, novios, concursos, status, ascensos y días de sol" (María Elena
Walsh).
Club de
Narradores de Cuentos Infantiles, 1998, en http://www.cn.fac.org.ar/cnci/publi3.htm
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgQxLhmqqXzqGXQmiyjCtwMvfJdAWO84VyHlKz2yfepSCWpqQ-xyTN7ttUXFFcvHsEzJiVcD1EyPDK4XPOWNx-igreUc61i7L2vz-WmEAQk_xbokk3dErZmx9kCOw8RbsRq7LIQRE0HpP9r/s1600/10390434_789092627806821_5140564207710430846_n.jpg
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