sábado, 25 de octubre de 2014

Claves para desarrollar la literacidad en el aula según el marco de PISA



Tomado de Colgado de la Lectura en http://www.colgadodelalectura.com/maestros-articulos/claves-para-desarrollar-la-literacidad-en-el-aula-segun-el-marco-pisa/

Por. Juan Escalante

“José Miguel, ¿podrías salir a leer el primer capítulo de El Camino de Sherlock?”, dijo la profesora Micaela. “Claro, señorita”, respondió el alumno. Pasó al frente y empezó a leer la novela en voz alta, con la debida entonación y pronunciación correcta. Toda la clase estaba muy atenta mientras leía. Sin embargo, al finalizar la página 10, la señorita Micaela le dijo que se detuviera y le preguntó: “José Miguel, ¿qué significa la frase Era como pedir la  Luna y las estrellas?”. Como el alumno no pudo explicárselo, la maestra le formuló otra interrogante: “¿Me podrías decir por qué la mamá estaba tan sorprendida por el comportamiento de su hijo?”. José Miguel titubeó y le dijo: “Porque el niño se estaba portando mal”. Al escucharlo, la profesora se dio cuenta de que su alumno no estaba comprendiendo (y tal vez muchos de la clase tampoco). Por ello, la señorita Micaela tuvo que volver a leer desde el inicio y explicar las respuestas.

La situación arriba descrita es frecuente en algunas aulas al empezar las actividades del Plan Lector; lo cual es preocupante, sobre todo si la maestra considera que eligió el libro y las preguntas adecuados. Entonces, tratemos de buscar una explicación a este problema de comprensión y proponer algunas estrategias para superarlo.

De antemano, descartemos la posibilidad de que José Miguel estuviera distraído, ya que leyó  correctamente (concentración) y mantuvo expectante a la clase (interés). Por este motivo, podríamos deducir que, si bien es capaz de leer (alfabetización), tiene problemas de comprensión lectora (falta de literacidad).

Estos dos conceptos son diferentes: el primero tiene que ver con la capacidad de usar signos de un código para leer y escribir; en cambio, el segundo consiste en saber leer para fines específicos. En tal sentido, la literacidadguarda estrecha relación con la definición de competencia lectora dentro del marco PISA-OCDE: “La capacidad individual para comprender, utilizar y analizar textos escritos con el fin de lograr sus objetivos personales, desarrollar sus conocimientos y posibilidades y participar plenamente en la sociedad”.  

Entonces, bajo este enfoque, la lectura es la herramienta básica para lograr aprendizajes durante la vida. Por ello, el objetivo fundamental de la prueba internacional PISA es evaluar (desde el 2000) el desarrollo de laliteracidad en los alumnos de 15 años. Para tal fin, usa “textos estímulo” que motiven la lectura y formula ítems basados en tres dimensiones: el formato del texto (continuo y discontinuo); las competencias cognitivas (acceso y recuperación de información, integración e interpretación de lo leído, y reflexión y evaluación sobre la forma y el contenido); y el contexto o situación (uso personal, público, educativo/formativo y laboral/ocupacional).

Además, el proyecto trabaja con niveles de competencia lectora (escalonados en grados de dificultad), los cuales muestran, mediante descripciones, las competencias que deben alcanzar los alumnos para ubicarlos en un determinado nivel, después de haber rendido la prueba.

Pero ¿es posible usar este marco teórico en nuestras clases y, específicamente, en la aplicación del Plan Lector? Sin duda, mejorar el rendimiento en el proceso de lectura representa un gran desafío para el maestro, sobre todo si existen cuestionamientos originados por el bajo rendimiento en dicha prueba. Sin embargo, al igual que la señorita Micaela, debemos realizar el análisis del contexto educativo en el que trabajamos y plantear algunas estrategias de solución para alcanzar los estándares internacionales anhelados.

En este aspecto, el Plan Lector es un gran aliado, ya que permite que los alumnos mejoren sus niveles deliteracidad, siempre y cuando tengamos en cuenta algunos aspectos relevantes:

En primer lugar, la pertinencia del texto que usamos (“texto estímulo”), porque deberá desatar el interés inmediato de la clase. Por ejemplo, en el caso de la maestra Micaela, la novela escogida, El camino de Sherlock, es ideal para sus alumnos de segundo de secundaria (12 años, aproximadamente) porque trabaja dos temas cercanos al contexto de los jóvenes: la investigación de crímenes (el protagonista, Francisco, usa el método deductivo de Sherlock Holmes para resolver un caso real) y el problema de aceptación de grupo (para el niño, su brillante inteligencia es un obstáculo para ser feliz).

En segundo lugar, la maestra toma en cuenta las tres dimensiones que evalúa PISA: la novela es un texto continuo (formato), ya que sus oraciones constituyen párrafos que, a su vez, configuran capítulos que ayudan al lector a reconocer la organización textual. Además, su lectura tiene como finalidad tanto el entretenimiento de los educandos (uso privado) como  ayudar en el desarrollo de la competencia lectora (uso educativo).

También, a partir de dicha narración, la profesora evalúa el progreso cognitivo mediante la formulación de preguntas: la primera, de inferencias  (integración e interpretación de lo leído), y la segunda, literal (recuperación de información).

Sobre este último aspecto, consideramos que la maestra debió graduar las preguntas según su dificultad (proceso cognitivo), es decir, empezar por las preguntas para ubicar información: datos,  personajes, fechas, etc.; en vez de formular ítems de interpretación, en los que el estudiante debe construir significados y generar inferencias a partir de distintas partes de la novela.

Finalmente, y como consecuencia de lo anterior, además de la pertinencia y las tres dimensiones, debemos ser cuidadosos en la elaboración de ítems. Para tal fin, el maestro está en la obligación de, previamente, analizar en profundidad el texto que leerá con sus alumnos a fin de redactarlos “de forma sencilla y clara, con preguntas directas, breves, elaboradas como afirmaciones y siguiendo el orden gramatical, esto es, sin caer en anfibología”.

En esta etapa preparatoria es de gran ayuda la guía de actividades de la novela, que contiene los insumos necesarios para la formulación de estos ítems. Además, es recomendable trabajar el texto por partes: una cantidad adecuada de capítulos según la duración de la sesión. De esta manera, la clase sentirá que va desarrollando de forma eficiente el proceso de comprensión (literacidad) e incorporará el “sentido de posibilidad” que ayudará a mantener la motivación y evitar la frustración al no responder correctamente.


En resumidas cuentas, la literacidad es la herramienta fundamental para que nuestros estudiantes interactúen con éxito en la sociedad. Por ello, elaborar materiales para desarrollar la competencia lectora, según el marco PISA, representa un gran aporte al trabajar el Plan Lector.  No obstante, el logro de este objetivo, en gran medida, depende del maestro, quien deberá planificar las actividades y preparar los materiales necesarios para que la lectura en clase sea una experiencia agradable y enriquecedora.

lunes, 13 de octubre de 2014

Bibliotecas escolares




En la sociedad de la información y el conocimiento se requiere que las bibliotecas escolares se conviertan en centros de recursos de lectura, información y aprendizaje, en entornos educativos específicos integrados en la vida de la institución escolar que apoyan al profesorado en el ejercicio de sus prácticas de enseñanza y facilitan al alumnado el aprendizaje de los contenidos curriculares, así como la adquisición de competencias y hábitos de lectura, en una dinámica abierta a la comunidad educativa.
En una sociedad en la que abundan las desigualdades, las bibliotecas escolares son un factor de compensación social, al posibilitar el acceso a los recursos informativos y culturales a quienes carecen de ellos, procurando así disminuir la brecha digital y social.
Estas bibliotecas deben permitir el acceso a materiales informativos actualizados, diversos, apropiados, suficientes en número y calidad, y contemplar todas las áreas del currículo. Son espacios para la lectura, propiciadores de experiencias gratas de encuentro y convivencia con los libros y con los recursos culturales en general. Deben apoyar los programas del centro en su conjunto, especialmente aquellos que vayan enfocados a la formación en el uso crítico y ético de la información y en la transformación de ésta en conocimiento.

Con el objetivo de que las bibliotecas se conviertan en un recurso estratégico que adquiera protagonismo en ámbitos clave como la selección de recursos y gestión del conocimiento; la articulación de programas para el desarrollo de las competencias de información y el fomento de la lectura; la  provisión de recursos de información y aprendizaje; el apoyo curricular; y la innovación y participación social se comparten algunos espacios de bibliotecas virtuales infantiles:

Recursos lectores

Materiales que podemos emplear en el aula con los alumnos.




Cuentos clásicos 





Portal de lectura infantil, cuentos y poemas para niños






Cuentos en Power Point











El principio es fomentar el gusto por la lectura...

Los niños y la lectura

"El niño no es una botella que hay que llenar,
sino un fuego que es necesario encender."
Montaigne


Es común en nuestros días oír decir que a los niños no les interesa la lectura. Además surge la escuela como la única responsable de esta carencia y falta de interés. Se presentan una serie de sugerencias que la familia podrá poner en práctica para colaborar con la escuela en esta importante tarea.


¿Qué significa leer?

"Leer es comunicarse con otro (el autor) y soñar, imaginar, entretener, aprender, conocer... La sola capacitación para leer (habilidad para decodificar), no crea lectores y como no nacemos lectores, es necesario conocer estrategias para acercar al libro" (Ester Jacob).

Formar lectores es muy distinto de enseñar a leer. Para ayudar al niño a tener ganas de leer y mantener el interés por los libros y la lectura, es imprescindible que padres y maestros estén estimulados. No puede transmitirse algo que no se siente.



¿Qué lugar ocupa la familia en el desarrollo del niño? 

La lectura comienza antes del aprendizaje formal. El niño desde pequeño lee imágenes, láminas, carteles, propagandas. Además extrae significaciones de ellas y le sirven para hablar e inventar historias. Esta etapa en el desarrollo del niño es fundamental. Todo lo que adquiera a través de los miembros de su familia será benéfico en el momento de aprendizaje de la lectura. La lectura, según Smith F., se inicia con una entrada gráfica, los ojos recogen las marcas impresas y las envían al cerebro para que éste lo procese. Ese procesamiento sólo es posible por los conocimientos y experiencias contenidos en la memoria del lector. Gracias a ello el cerebro puede tomar decisiones respecto de la información visual y construir un significado para el texto en cuestión. El aprovechamiento dependerá de las vivencias y estímulos que posea el niño.



¿Por qué los alumnos no leen?

El niño tiene contacto con los libros y los cuentos desde pequeño. Está ansioso por aprender a leer para poder decodificar él mismo las historias que sus familiares le han contado o leído. Hasta el ingreso a la escuela, el niño persigue a los integrantes de la familia para que le lean o le cuenten historias. El libro es uno de sus juguetes preferidos. A los seis años ingresa en la escuela primaria donde después de una ardua tarea aprende finalmente a leer. Aquí es donde la familia debe prestar su mayor apoyo. La lectura en esta etapa no resulta placentera para el niño. Es más, le cuesta, se equivoca y no alcanza a comprender lo que lee. Por eso insistimos en que la familia debe continuar acompañando al niño con la lectura compartida de los temas que le interesan, con la narración de cuentos y con el fomento de la expresión oral. Este será el mejor incentivo para perfeccionar la lectura. 

La escuela es la encargada de enseñar a leer con el objetivo de emplear la lectura para el aprendizaje. Además es el lugar donde se imparten los conocimientos. Por lo tanto, el niño relaciona la lectura escolar con la obligatoriedad. Es muy difícil que la obligatoriedad lleve a la adquisición del hábito de la lectura. Generalmente la imposición genera rechazo. En este momento la lectura se ha convertido en un fastidio para el niño y cualquier intento de revertir esta situación resultará en vano. El niño no comprende para qué le servirá en el futuro saber leer. Le interesa hoy, leer algo interesante, algo que lo distraiga, que lo haga soñar, imaginar. 
El lector se forma y para ello es necesario el trabajo en conjunto de la familia con la escuela. La familia irá acompañando los logros e incentivando el placer por la lectura. Una vez adquirido el hábito y la necesidad de contacto con los libros, el niño alternará sus lecturas entre lo obligatorio y lo recreativo. Estaremos así en presencia de potenciales lectores que necesitarán de la lectura diaria para su subsistencia. 
"La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable…es una manera de vivir, y los que de esa manera vivimos queremos inculcarla en el niño y contagiarla al prójimo, como buenos viciosos… Por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios, concursos, status, ascensos y días de sol" (María Elena Walsh).


Club de Narradores de Cuentos Infantiles, 1998, en http://www.cn.fac.org.ar/cnci/publi3.htm





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